Abū Nuwās La luna de las 1001 noches

por Paco L.

Al-Hasan ben Hani al-Hakami

Abū Nuwās
Poeta del amor

756-814

Abū Nuwās nació in Ahwaz (Persia) la tradición nos dice que su padre sirvió en la armada del ultimo Califa Omeya y su madre, persa, era lavandera, pese a la modestia de su familia fue educado en Kufa y Basora. Aprendió el arte de la poesía de su maestro Waliba Ibn al-Hubab que gozaba de una gran reputación en Basora. Mantuvo a lo largo de su vida una estrecha relación con el Califa Harún al-Rasid, (no siempre amistosa) llegando a ser preceptor de su hijo el príncipe Al Amín, pero por otra parte el mismo Califa ordenó su encarcelamiento por sus excesos, ante este hecho Abū Nuwās compuso lo siguiente.

“Di al Califa para que pueda seguir viéndole en todo su poderío:
¿Quien será tu Abu Nuwäs si encarcelas a Abū Nuwās ?
Lo maltrataste y olvidaste
mientras él jamás olvidó su pacto contigo.
Distinto trato habría esperado
de haber sido tú un hombre ecuánime”

Dïwän 384 Metro mayzu al-kämil

Tras oír estos versos, el califa le perdonó añadiendo:

“Jamás habrá´otro como Abū Nuwās ”

Anécdota atribuida a Ibn Qutayba Kitab al-sirwa-l-su ara 543

En aquella época era costumbre que los poetas tras su formación inicial marchasen al desierto a pasar un tiempo entre las tríbus beduinas y mejorar su árabe. Aunque aprendió el lenguaje de los beduinos, Abū Nuwās nunca aceptó la forma convencional de plasmar sus versos en forma de Qasida o nasib, un género de poema nostálgico en el que el poeta por costumbre lamentaba el abandono de sus campamentos, el amor perdido, etc. En su rebeldía incluso parodiaba, ese lamento o nostalgia pero de las tabernas o de otros placeres más mundanos.

“Un desgraciado hizo alto para interrogar, lamentándose a los vestigios
y yo hice un alto para preguntar por la taberna del lugar.
El llora por las ruinas de los Asad, que ya pasaron.
¡Mal hayas! Dime quiénes son los Banu Asad, Tamim,
Quays y sus compañeros.
Los beduinos no son nadie ante Dios.
Que no se sequen las lagrimas de quien llore por una piedra
ni halle serenidad el corazón de quien se inclina por una estaca.
¡Que diferencia entre quien describe en la taberna las excelencias del vino
y aquel que llora por una zanja y una camella!
Deja esas cosas inexistentes y bebe vino añejo azafranado,
de ese que separa al cuerpo del espíritu,
escanciado por un joven de fino talle,
derecho como una rama de sauce que la fatiga no curva.
¿No ves que el rostro de la tierra brilla revestido con los tapices de Leo?
La primavera les ha tejido un brocado recubriéndolos de flores,
juntas o separadas, y en su sazón”.

Metro basït, rima däl lHA, 416

Sus poemas suelen ser en metros rítmicos que se adaptan perfectamente a la música para ser cantados mas que recitados. Dejando a un lado su personalidad, Abū Nuwās está considerado como el mas famoso poeta del amor de la dinastía Abásida (758-1258) .Sus poemas siempre tienen una “especial chispa”, son diferentes por su modernidad,sinceridad, audaces e incluso irreverentes.

“A la pregunta: ¿quieres peregrinar a la Meca?
Respondí: “si, cuando se agoten los placeres en Bagdad”.
¿Si no salgo de casa de la alcahueta o el vinatero
cómo voy a peregrinar?

Metro basït. Rima däl. HA 418; Dïwän, 239; vl,4

Sus temas suelen ser de temática homo erótica aunque se le reconoce la autoría de poemas de amor dedicados a mujeres.

“Vi a una cristiana de la que me enamoré
con el amor de Urba el udrï * y del amante nahdí.*

Ven a mí, le dije, pues sin cesar me evitaba.

¿Con semejante rostro esperas de mí el amor?
Si en el zoco se vendieran por dinero rostros,
ahora mismo lo cambiaría por otro,
a ver si así deseabas unirte a mí.
Feo soy, pero poeta.
Ni aunque fueras el mismísimo Näbiga al Yâ´dï.”

Metro tawïl, rima di. HA, 433, Dïwan, 200

Se refiere al poeta del amor ·udrï `Urwa Ibn Hizäm (SVII) poeta que murió por amor.
Se refiere al poeta nahdí `Amr Ibn `Ajlän que murió de amor por Hind

En sus poemas, Abū Nuwās rozaba casi siempre la linea roja de lo permisivo, aún en nuestros días algunos de ellos resultan “subidos de tono” por lo que en su tiempo no es de extrañar que se le calificaran como desvergonzados e inapropiados. Posiblemente habría que agradecerle su franqueza en el abierto tratamiento de unos temas que se pretenden ignorar, silenciar pero que están ahí y forman parte de la vida.

“Entre las gentes no tengo igual. Mi agua es el vino,
mi aperitivo los besos.
Mi lecho son los traseros desde que me levanto hasta que
me acuesto”.

Metro mutaqärib, rima läm, IQ 543; Dïwän. Beirut, sd, 512

Abū Nuwās escribió en todos los géneros de la poesía árabe con especial acento en la nobleza del hombre.

“Todo mortal, hijo de mortal, con linaje entre los mortales,
demuestra su nobleza cuando es puesto a prueba”

Metro tawïl, rima nün
O
“Mejor es morir del mal del silencio
que morir del mal de tus palabras.
Sano es quien retiene su boca con la brida”.

Metro mayzü· al-ramal, rima mim

O
“Cada cosa tiene una seña propia que la hace sin par”

Metro mayzü al tawïl, rima däl

La popularidad y admiración hacia Abū Nuwās supera su perfil humano para formar parte de un universo mágico o de leyenda, cientos de años después de su muerte se le recuerda como protagonista de una de las Mil y Una Noches y mas de mil de años después se le sigue recordando incluso en nuestros días, donde Pasolini le rindió recuerdo y homenaje al plasmar en su film Il fiore delle mille e una notte. Año 1974. traducida al español como Las mil y una noches “esa Noche especial y sensual” y que poco más o menos transcurre de esta forma:

Cierto día Abū Nuwās preparó un magnífico festín pero no tenía a nadie con quien compartirlo. Se encomendó a Dios exclamando: “¡Señor mío, Dueño mío!” Te ruego que hagas que encuentre alguna persona merecedora de tal banquete, apta para ser hoy mi comensal”. Apenas había terminado de pronunciar estas palabras cuando vio a tres muchachos. Eran de distinto color pero de igual hermosura.

Abū Nuwās se acercó a aquellos jóvenes y les saludó. Le recibieron con el máximo respeto, pero se dispusieron a continuar su camino, ante lo cual, les interceptó recitando estos versos:

“No os marchéis: con otro! Tengo tesoros de cosas buenas:
vino excelente traído por los monjes del monasterio,
carne de cordero y varías especies de pájaros.
¡Comed de esto! ¡Bebed el vino añejo que aleja todo mal!
¡Gozad unos con otros y acariciad, entre todos, mi miembro!

Los jóvenes respondieron: “¡Oír es obedecer!”
Se sentaron, comieron, bebieron, disfrutaron, gozaron y pidieron a Abū Nuwās que dijera cual de los tres era el mas hermoso y perfecto. Después de dar un par de besos a uno de ellos recitó estos versos:

¡Rescataría, con mi vida, el lunar que tiene en la mejilla!
Pero ¿Como se puede rescatar este lunar con dinero?
Bendito sea Quien creó sus mejillas sin bozo y asentó en una
la máxima belleza que es este lunar!

Besó en los labios al segundo y señalándole recitó este par de versos:

El amado tiene un lugar en la mejilla
que parece almizcle sobre un campo de puro alcanfor.
Mi mirada queda absorta al verlo y el lunar responde:
“¡Bendito sea el Profeta!”

Después de haber besado diez veces al tercero recitó estos versos:

Un joven que sujeta el vino entre las manos
funde el oro en copa de plata.
Pasea, como el escanciador, una copa de vino
mientras sus pupilas llevan otras dos.
Hermoso; es un hijo de turcos, una gacela.
Su cintura está entre los dos montes de Hunayn.
Si mi espíritu está tranquilo en Bagdad, mi corazón vacila
entre dirigirse a uno de estos dos sitios:
A Diyar Bakr, hacia donde le atrae un amor,
y a la tierra de las dos mezquitas.

Dejando aparte su faceta homo-erótica, sus poemas báquicos fueron especialmente celebrados, uno de los cuales a modo de ejemplo forma parte del episodio citado de Las Mil y Una noches.

No aceptes el vino si no te lo ofrece una gacela
que se parezca por su delicadeza al vino.
El vino no alegra a quién lo bebe,
a menos que lo escancie un rostro puro.

El final de Abū Nuwās , no está suficientemente claro. Hay fuentes que dicen que murió en la oscuridad y que en su vejez se hizo profundamente religioso, una vez arrepentido de sus pecados.

¡Oh, nuwäsí! Reflexiona, consuélate y ármate de paciencia.
Si la fortuna te hizo daño, el mal que hiciste no es mayor.
¡Oh, gran pecador!, el perdón de Dios a tus pecados es mayor.
El mayor de los pecados es pequeño frente al mas pequeño
perdón de Dios.
Diwän 348

Otra versión es que murió en prisión, y otra: que fue asesinado por los miembros de un clan al que pertenecía uno de los agraviados en un poema. Cualquiera que fuera su final, nos quedamos con su magnífico legado, podrá gustar o no, pero a nadie deja indiferente, su personalidad y su obra sobreviven el paso del tiempo.

Fuentes:
Abu Nuwas. Selections from the Diwan of Abu Nuwas ibn Hani al-Hakami. Edited and translated by Arthur Wormhoudt. Oskaloosa, Iowa: William Penn College, 1998.
Kennedy, Philip F. The Wine Song in Classical Arabic Poetry: Abu Nuwas and the Literary Tradition. Oxford: Clarendon Press, 1997.
Hazâr afsâna (‘los mil mitos’) -Anónimo árabe-
Las 1001 Noches Planeta
La poesía Árabe Clásica Josefina Veglison Hiperión

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